¿Quién es Israel
y cómo trabaja?

Empecé como consultor en 1999, trabajando para una consultora americana dando soporte a grandes empresas. En 2001 creé mi empresa de consultoría en sistemas informáticos y en 2015, tras 7 años de formación, empecé en el área del coaching personal y corporativo. Siempre he trabajado con personas, algunas al frente de grandes organizaciones que deseaban mejorar los resultados de sus empresas, otras querían mejorar sus ventas, otras encontrar pareja, otras mejorar su salud, otras tener un bebé (o más), otras mejorar sus relaciones, otras crear un negocio en el que dar vida a su hobby favorito o a su pasión, otras encontrar un sentido a su vida… y todas, TODAS ellas buscaban todo eso porque se imaginaban habiendo llegado ahí y se decían: «Entonces me sentiré BIEN».

De este modo, en un mundo en el que solo parecen importar los resultados, creo que lo más importante es cómo nos sentimos, la calidad de nuestra experiencia como seres humanos, o expresado de un modo más común, durante cuánto tiempo de nuestro día a día nos sentimos bien, honestamente bien, al margen de los resultados que estemos obteniendo puntualmente.

Cuando estamos en el espacio de Bienestar, nuestra eficiencia y nuestra productividad aumentan de forma drástica, disfrutamos con lo que hacemos, y lo seguimos haciendo porque seguimos disfrutando con ello.

Y cuando estamos en el espacio de Bienestar nuestros resultados mejoran… pero lo mejor de ello es que no dependemos de ellos para sentirnos bien, y eso es un cambio que cambia una vida.

Si tuviera que resumir en qué creo y cómo trabajo al máximo lo expresaría como «primero tu bienestar y después tus resultados». Conozco literalmente cientos de casos de personas con resultados admirados por muchas otras pero con un nivel de malestrar tremendo en su día a día, que son cientos de pruebas de que el resultado no crea auténtico bienestar.

Y así he estado ayudando a personas a vivir en ese espacio de Bienestar y desde él a crear nuevos resultados en muchos ámbitos, desde empresas de todos los tamaños hasta profesionales autónomos, atletas olímpicos, pasando por emprendedoras y emprendedores, en el sector educativo, desde colegios hasta universidades, con profesores y alumnos, y lo he estado haciendo presencialmente en Europa, Estados Unidos y Canadá, donde además he tenido el privilegio de dar charlas en organizaciones, asociaciones, universidades, institutos y colegios. En formato online tengo clientes directos en casi todos los continentes, y creo que todos y todas siempre buscamos lo mismo: sentirnos BIEN, sincera y realmente BIEN aquí y ahora. Los resultados vienen de ese estado, como un efecto secundario.

Me he formado y trabajado personalmente con Bob Proctor (quizá le viste en El Secreto), y me he formado con Michael Neill, Marshall B. Rosenberg (creador de la Comunicación No-Violenta), Tony Robbins, Louise Hay, Rich Litvin, Marisa Peer, Wayne Dyer, Earl Nightingale, Dale Carnegie, Brian Tracy, Maxwell Maltz, T. Harv Eker, Simon Sinek, Frederic Laloux… Y no paro de estudiar, de aprender y de formarme, porque creo que el potencial del ser humano es ilimitado, y nunca dejo de aprender sobre él.

Actualmente mi trabajo se centra en charlas dirigidas al público y organizaciones y trabajo personal e individualmente con personas en todo el mundo, siempre en un formato uno a uno.

En el mundo con el que sueño y que estoy ayudando a construir las personas vivimos una vida con sentido cada día, todos los días.
En ese mundo disponemos de la claridad y recursos para gestionar nuestro estado en toda situación,
cuidando de nosotros, de aquello que nos importa y de las personas a nuestro alrededor.

Creo en base a mi experiencia que acceder a ese estado, vital tanto para el día a día personal como desde el punto de vista profesional,
no es el resultado de un complejo y largo proceso, de hecho en un espacio de pocas semanas todas las personas con las que trabajo
experimentan una transformación en su estado sin precedentes hacia un estado de calma y tranquilidad
que les permite desenvolverse en el día a día con mucha más claridad a la hora de tomar decisiones críticas (y no tan críticas) y de vivir su día a día.

No trabajo con un «sistema», y no hay dos sesiones iguales, ya que toda la sesión se crea en el momento en base a la necesidad del cliente.
Habitualmente las sesiones tienen un efecto transformador en las personas,
en el sentido de transitar desde la preocupación, la incertidumbre, la ansiedad, el desánimo y la frustración hacia un estado de serenidad y calma
desde el cual las decisiones se tornan mucho más fáciles de tomar, y de hecho el día a día en todos los ámbitos se desarrolla
de un modo mucho más fluido y eficiente en términos de consumo de energía y tiempo,
todo ello desde un bienestar mucho más presente a lo largo de todo el día, todos los días.

Creo que más allá de toda consideración, todas las personas sin excepción buscamos experimentar un honesto bienestar en nuestro día a día,
y en busca de ese Bienestar nos fijamos toda suerte de objetivos para cuya consecución a menudo aceptamos pasar por un estado de malestar,
sufrimiento y sacrificio que no son en modo alguno precisos y de hecho son contraproducentes.

Quiero llevar al mundo entero la idea de que ser mucho más feliz es mucho más fácil de lo que creemos,
y todas las personas con las que trabajo pueden dar fe de ello por la transformación que ha sucedido en sus vidas.

Mis clientes son atletas olímpicos, empresarias, empresarios, profesionales autónomos, personas que emprenden,
personas que quieren mejorar sus relaciones, padres, madres, hijas, hijos, profesores, profesoras,
personas que desean mejorar su salud… personas todas ellas al fin y al cabo que desean sentirse bien, más allá de sus resultados y rendimiento.

Para mí los resultados y las mejoras en rendimiento son un efecto secundario de una mente en calma en toda situación.