Estoy cansado de escuchar a más y más personas diciéndome cosas como “Bueno, X cosa en mi vida no es como quiero, tendré que trabajarme más.”.

No he visto jamás a un bebé “trabajándose”, y todo lo que necesita para vivir maravillado es mirarse su mano. ¿No habremos perdido algo por el camino de la edad adulta que traíamos “de fábrica”?

He conocido a pastores en el pueblo de mi padre, cerca de Toledo, con una paz interior y una calma inspiradoras, y que nunca leyeron libros de crecimiento personal ni fueron a eventos motivacionales con miles de personas gritando, santando, dando palmas, llorando, o cantando…

Y entonces, cuando menos te lo esperas, sucede. Estás en la naturaleza, o compartiendo un momento con una persona especial, o simplemente en un sillón cómodo, o boca arriba en el suelo mirando el cielo o el techo de tu habitación, y … ¡¡te sientes de maravilla!!, sin razón aparente, sin más. Y no te has tenido que “trabajar” para sentirte así. Y esto no es poca cosa, porque en alguna ocasión lograste algo no sin esfuerzo y al llegar te dijiste algo así como “¿y ya está?”

¿Y si en realidad no fuese necesario “trabajarse”? ¿Y si ya tuvieses en tu interior cuanto necesitas para experimentar la satisfacción que tanto deseas? ¿Y si no necesitases NADA del exterior para sentirte así de bien?

Observa por un instante tu cuerpo funcionando. ¿No te parece un prodigio todo lo que puede hacer y hace a cada instante sin necesidad de que hagas nada conscientemente? ¿de verdad crees que este diseño perfecto necesita «trabajarse» de algún modo?

Destierra de una vez por todas la idea de que hay algún defecto en ti y que has de arreglarte o «ser arreglado» o «arreglada».

Pocas cosas me sorprendieron tanto como dar un paseo sin música, sin podcasts o nada parecido. Pocas cosas me han sorprendido tanto como permanecer un momento en silencio, sin nada en especial en la cabeza, y experimentar una calma y un bienestar inmensos…

¿Y si me sintiera mucho mejor simplemente con parar? Sin más pretensión, solo parando. En mi experiencia, es ahí donde llega la inspiración, este es para mí el punto de partida de los auténticos «milagros» que como humanos podemos realizar.

Al fin y al cabo, ¿para qué te quieres “trabajar”? ¿Qué sucedería si te “trabajases” y eso te llevase donde deseas ir? ¿qué habría “al otro lado”?

Te dejo con estas reflexiones hasta la siguiente entrada.

Sigue presente, aquí, ahora.

Un abrazo.

Israel.

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